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La fase intermedia del proceso penal: la audiencia preliminar

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La segunda fase del proceso penal venezolano es la fase intermedia, que se inicia cuando el fiscal del Ministerio Público presenta ante el Tribunal de Control la formal acusación contra el imputado, en la cual lo señala de ser el autor o partícipe de un determinado delito basándose en las pruebas recabadas durante la fase de investigación.

Presentada la acusación, el juez de control ha de convocar a las partes (imputado, defensor, víctima y fiscal) a la denominada “audiencia preliminar”, que deberá realizarse “dentro de un plazo no menor de quince días ni mayor de veinte” (art. 309 COPP), que se computan por días de despacho (art. 156 COPP). En la práctica forense, por múltiples factores, esta audiencia sufre varios diferimientos hasta que se logra celebrarla.

Hasta cinco días antes de la fecha fijada para la celebración de la audiencia preliminar, las partes tienen plazo improrrogable para realizar sus respectivas pretensiones y ejercer las facultades que les acuerda el artículo 311 del Código Orgánico Procesal Penal.

El defensor puede oponerse al juzgamiento del imputado mediante la interposición de las denominadas “excepciones” u obstáculos legales al ejercicio de la acción penal; es decir, razones que procuran echar por tierra la acusación fiscal por defectos de forma o de fondo. La víctima, por su parte, puede presentar una acusación particular propia, para apuntalar o apoyar la acusación fiscal o, simplemente, manifestar que está de acuerdo con ella (adhesión a la acusación). Igualmente, las partes tienen derecho a promover las pruebas demostrativas de la culpabilidad o inocencia del imputado (según sea el caso), indicando siempre por qué consideran que son importantes tales pruebas (esto se llama “pertinencia” y “necesidad” de la prueba).

El Fiscal del Ministerio Público y/o la víctima pueden pedir que al imputado se le imponga una medida privativa de libertad (si está siendo juzgado en libertad) o una medida cautelar sustitutiva de la prisión (sin está siendo juzgado en libertad plena); en tanto que el defensor o el propio imputado podrán solicitar la revocatoria de tales medidas y el mantenimiento de la situación de juzgamiento en libertad plena o con restricciones.

Llegado el día de celebración de la audiencia preliminar, todas las partes deben estar presentes en la sala de audiencias del Tribunal de Control. Este es un acto privado que se celebra a puertas cerradas y no pueden entrar personas ajenas a éste; a diferencia de lo que ocurre con el juicio oral, que es un acto público por excelencia.

Iniciada la audiencia se le concede el derecho de palabra a cada una de las partes, donde se “expondrá brevemente los fundamentos de sus peticiones”. Durante este acto “el imputado o imputada podrá solicitar que se le reciba su declaración”.

Al finalizar la audiencia preliminar el juez  de control deberá resolver si admite, total o parcialmente, la acusación del Fiscal del Ministerio Público, caso en el cual ordenará el enjuiciamiento del imputado y su consecuente “pase a juicio” mediante el dictado del denominado “Auto de Apertura a Juicio” (art. 314 COPP), que determina el inicio de la tercera etapa del proceso penal: fase de juicio oral y público.

Si el juez decide no admitir la acusación fiscal deberá en su lugar decretar el sobreseimiento (cierre) de la causa, si considera que existen motivos legales capaces de impedir el “pase a juicio” del imputado (art. 300 COPP), el cual pone fin al proceso en contra del imputado, salvo que el sobreseimiento se dicte por razones de forma y no de fondo. En este último supuesto el Fiscal puede presentar nuevamente, y por una segunda y última vez, una nueva acusación.

Si el juez de control admite la acusación deberá pronunciarse acerca de la inadmisión o admisión de las pruebas promovidas por las partes, para lo cual deberá previamente constatar su legalidad, licitud, pertinencia y necesidad. Las pruebas admitidas serán posteriormente practicadas (evacuadas) durante el juicio oral y público. Por ejemplo, si se promueve la declaración de un testigo (prueba testimonial), el testigo deberá comparecer posteriormente al tribunal de juicio para que declare ante el juez de juicio y de todas las partes.

Es importante señalar que la admisión (total o parcial) de la acusación fiscal, no significa en modo alguno que el imputado sea culpable del delito por el cual ha sido acusado, pero sí de que existen altas probabilidades de que sí lo sea. Esto será establecido por el juez de juicio (condenándolo o absolviéndolo) en la siguiente fase del proceso penal: la fase de juicio oral y público.

 Foto: Stack of magazines by ad.mak. CC BY-SA >> http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/legalcode

Actualizado el 16 d junio dl 2014
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